Encuentro: Austin-Healey Bugeye Sprite. Un Auto que Desapareció Cuando el Royal Oak fue Lanzado.

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Hace algunos días, nos topamos con uno de los autos clásicos británicos más bellos en la historia del automovilismo. Este Austin-Healey Bugeye Sprite es también conocido como 'Frogeye' en el Reino Unido debido a sus faros estratégicamente localizados en el cofre y que simulan los ojos de dicho anfibio.

El Austin-Healey apereció en el año 1952 después de una alianza estratégica entre Leonard Lord de la división Austin de la British Motor Corporation —BMC— y la firma Donald Healey Motor Company.  Los autos Austin-Healey se produjeron únicamente por tan sólo 20 años siendo descontinuados en 1972 justo cuando el Audemars Piguet Royal Oak fue presentado al mercado.

Este bello auto Austin-Healey Bugeye Sprite en color verde botella de los años sesentas es un perfecto ejemplar de colección. Algo muy interesante acerca de este auto es que no cuenta con ventanas que suban o bajen dentro de la puerta, sino con unas ventanas en forma de paneles de aluminio que se remueven completamente a discreción del dueño y que típicamente se sujetan al marco interior de la puerta a través de unas bisagras con botones ocultos. Adicionalmente el auto no cuenta con un toldo duro o cubierta retractable — para proteger a los pasajeros de los elementos— sino con un simple cobertizo de vinil que se quita o pone a discreción tal y como sucede con las ventanas.

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El Austin-Healey modelo Sprite se lanzó en 1958 y se discontinuó tal y como el resto de la línea Austin- Healey en 1972. En aquella época este auto fue presentado como un competidor directo al MG Midget, y vaya que competidor.

El interior del auto es simple y funcional. Aún con larga vida y en buenas condiciones el interior de este auto es testamento viviente de los autos de aquella época. Lo único que nos hubiese gustado aún más, es si el auto tuviera el volante de madera en lugar de resina. Los asientos aún en perfecta condición y del mismo color que el auto, no muestra señas del paso del tiempo, carecen de reposacabezas y tienen un ribete blanco que los hace todavía más bellos. Algo que cabe aclarar es que este auto es tan pequeño que cualquiera que mida más de 6'2" de estatura difícilmente cabrá en él.

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Si quieres viajar en el tiempo y sentirte que estás a punto de conquistar la Carrera Panamericana recuerda que tienes que pagar entre $18,000 y $25,000 USD para comprar un auto como éste dependiendo en la condición estética y mecánica en la que se encuentre. En nuestra opinión, definitivamente vale la pena.

Para más información sobre el Austin-Healey haz click aquí.

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